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Las emociones tienen formas sutiles de disfrazarse - El miedo de existir

  • Foto del escritor: Tania Estrada Morales
    Tania Estrada Morales
  • 5 may 2025
  • 2 Min. de lectura

Actualizado: 23 mar

A veces nos hacen creer que estamos bien, aunque en el fondo haya algo que nos inquieta. Esta ilusión puede ser pasajera, pero cuando nos atrevemos a mirarnos con honestidad, el autoconocimiento nos da la claridad que necesitamos para enfrentar los desafíos reales.


Una palabra cargada de afecto, una imagen con valor emocional, un gesto amable: todo ello transforma el aprendizaje en algo vivo, inolvidable. Las emociones son el motor que enciende la memoria y la comunicación.


Pero ¿qué ocurre cuando lo que nos invade no es la curiosidad, sino la angustia?


La angustia es como una niebla densa: no sabemos de dónde viene exactamente ni cómo disiparla. Muchas veces nace de no saber qué hacer con nuestros pensamientos, sentimientos o emociones.

La angustia aparece cuando no sabemos qué hacer con nuestros pensamientos y emociones. Es la intrusa que desordena la casa interior e impide el descanso.



El miedo de existir

👀🧠

Había una vez un cerebro inquieto que vivía en una mujer llamada Lía.

No soportaba el silencio: necesitaba moverse, aprender, imaginar. Cada día, mientras Lía caminaba al trabajo o miraba por la ventana, su cerebro emprendía viajes llenos de inquietud... le gustaba coleccionar emociones como quien colecciona postales: curiosidad, sorpresa, interés…

Una mañana, algo cambió


El aire se volvió espeso, y una niebla gris comenzó a extenderse dentro de ella. No era tristeza ni miedo, era angustia, una visitante sin rostro que no pedía permiso. Lía intentó razonar con ella, pero la niebla no entendía las palabras. Solo susurraba cosas confusas, como si hablara un idioma que nadie le había enseñado.


— ¿Por qué estás aquí?... preguntó Lía en voz baja.

La niebla no respondió. Solo se movió más cerca, envolviendo el pecho, oprimiendo la respiración.

Entonces recordó algo que había leído: “La angustia no miente; es el único afecto que no miente", decía Lacan.


Quizás la niebla no venía a dañarla, pensó. Tal vez traía un mensaje.


Lía se detuvo. Cerró los ojos. Sintió dónde dolía: un nudo en la garganta, un peso en el estómago. Y en ese pequeño acto de observar sin huir, algo se movió dentro de ella.


El cerebro ese viajero incansable... encendió una nueva ruta


Comprendió que el miedo era una señal, una alarma que decía: “Mira aquí, hay algo que importa.”


Esa noche escribió en un cuaderno: ✍️


Rompiendo el miedo....


Sombra que duele,

silencio oscuro que rasca el alma.


Nuestra sociedad, un espejo roto,

donde el grito se pierde en laberintos...


No basta con ver, no basta con llorar, hay que actuar y reflexionar juntos sobre algo tan inquietante.


Tender puentes, sembrar justicia es urgente.

Arranca la semilla del miedo, rostros se esconden en miles de formas. Estamos en la oscuridad.



Aprender a observarnos, reconocer nuestras emociones y darles un cauce saludable es clave para convertir la soledad en un espacio de crecimiento.

Es ahí donde la psicoterapia relacional aparece como un faro: nos enseña a traducir ese lenguaje interno y a darle un propósito a nuestra vida.



El cerebro, además de aprender, necesita crear. Y crear es conectar ♥️


Tania Estrada

Supervisora Clínica


Estrada Ideas | Psicología, Pedagogía







 
 
 

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Contacto

Tania Estrada

Email: tania.estrada.morales @ gmail.com

Estrada Ideas
Valencia, España

Impulsionando a personas y empresas a crear significados que transforman.

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